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Libertad (II) para 3°Polimodal 2010

por la53
viernes, 30 de julio del 2010 a las 21:30

Libertad (II) para 3°Polimodal 2010

LIBERTAD (II)

 ¿La libertad desenganchada del bien? Suicidio de Occidente por Francesco Botturi
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Si la libertad se separa del bien, si no cuenta lo que se elige, sino sólo elegir, la libertad lleva en sí un destino de muerte y conduce a una civilización a apagarse.

La libertad separada del bien

¿Qué hace a la costumbre laica occidental tan pegada a determinadas formas de comportamiento, a determinados estilos de vida, convertidos ya en tabúes que son imposibles de discutir, y que sólo se pueden "respetar" como formas obvias de nuestro vivir pluralista y tolerante? ¿Hay algo que acomuna a las cuestiones de la identidad sexual, de las relaciones entre los sexos, del aborto, de la eutanasia? O, es más, ¿hay una idea dominante en la visión moral occidental contemporánea?
La respuesta no parece difícil: el la idea de que todos los ámbitos de la experiencia humana no son otra cosa que ejercicios de libre elección y por lo tanto están a plena "disposición". El denominador común es en definitiva la persuasión de que la sexualidad, los afectos, la paternidad/maternidad, la vida, la muerte, son campos de ejercicio de la libertad, en los que el sujeto moderno (o lo que queda de él) juega toda su consistencia y dignidad. La defensa de la libertad, es, de hecho, el argumento público por excelencia para sostener la temporalidad de los vínculos afectivos, de la equivalencia antropológica y moral de la identidad sexual (hetero/homo/bi/trans), de la fecundación tecnológica, del aborto procurado, de la legalidad de la eutanasia. Y por lo tanto son elecciones a defender a ultranza -cueste lo que cueste-, que está en juego la libertad de los individuos y de las conquistas de la modernidad. Argumento que se impone también a quien no condivide tales elecciones y estilos de vida pero, en cuanto a elecciones posibles, está dispuesto a reconocer el valor equivalente: yo no soy así, no actúo así, pero cada elección vale lo mismo que cualquier otra.

Lo importante es elegir, no lo que se elige

Esto significa que prevalece la forma de la libertad sobre el contenido de la elección: no cuenta si lo que se ha elegido es un bien o un mal, sino sólo si se ha elegido, es la forma del ser elegido lo que atribuye valor al contenido. Es indiferencia del contenido y triunfo de la forma: la libertad como poder de elección se convierte en el único origen del valor. A la espalda está la cancelación de la idea de la libertad como adhesión al bien, siendo lo mismo escoger el único bien. Por esto los debates sobre temas éticos de nuestro tiempo son, a menudo, diálogo entre sordos: por mucho esfuerzo que se haga para volver a llamar a la realidad de los hechos, a las razones de las cosas, al fin de la persona, al bien común, si el valor es la libertad de elección, no habrá ningún argumento capaz de persuadir de nada, por que existe un argumento único y monótono, vencedor y siempre a punto: el primado de la liberta de elección.

Libertad desenganchada de la verdad

Viéndolo bien, éste es el único criterio que está a la cabeza del respeto, del diálogo, la tolerancia, en definitiva, de los valores públicos del Occidente desarrollado, cuyo contenido es el espacio neutro de las opciones; se dialoga por dialogar: ¡no querremos hacer un cuestión de verdad! ¿Dónde se encuentra ahora un debate en el que se hable de la bondad o maldad de una cierta elección y deba sentir una cierta preocupación por la buena o mala suerte de quien la cumple? Se hace inhallable el interés por la exactitud de las cosas y por el destino de las personas; basta con que sean libres: la indiferencia ostentada por el contenido se convierte en indiferencia sustancial para las personas. Es más cada apreciación de valor de los contendientes puede ser considerado como una falta de respeto, casi una ofensa.

No se diga que se quiere poner en cuestión el valor de la libre elección, del respeto, del diálogo, de la tolerancia. No queremos precipitarnos en el no sentido de la imposición o del autoritarismo. Las tesis son otras: es que la idea de las libertades se está reduciendo cada día más a un significado único y aislado, abstracto y vacío; que este parece ser el último fundamento de valor de la costumbre occidental; de la que va orgulloso y se pega como una ostra al escollo, para no hundirse del todo en la nada, sin darse cuenta de que es el mismo escollo el que se está yendo al fondo, llevándose al abismo a su encariñado molusco.

Si la libertad es sólo libre elección, conduce a una civilización a su despeñamiento

El desenganche de la libertad del bien, de un bien que no sea ella misma -sino algo que está más allá de la libertad y con la que ésta ha de medirse- no pone sólo la libertad en una condición de estéril abstracción, no sólo la convierte en repetitiva y enamorada de sí misma, sino que la condena a muerte por que una libertad así reducida lleva en sí misma un destino de muerte.

Este fatal destino no es evidente; es más, la borrachera libertaria de la impresión de fuerza emancipada, de vigor emprendedora: ¿no puede hacer finalmente lo que quiere, no es definitivamente libre arbitrio? En cambio, lo que está en juego supera por mucho la impresión psicológica de "sentirse" más libres y comienza un proceso que conduce a consecuencias inexorables. Se trata de lógica: una libertad que se afirma ante todo a sí misma, lleva en sí un principio suicida y un hábito social conforme conduce a una civilización a su despeñamiento.
Se habla de la cultura de la muerte que invade nuestro tiempo: estamos diciendo que su principio es la contradicción mortal en la que se encuentra cierta práctica de la libertad. ¿A qué se reduce un abstracta libertad de elección? Es simple: a la capacidad de elegir, al poder de la elección. Al poder del sí o no, de esto mejor que esto otro. Poder identificante y exaltante: cuando un niño dice su primer "no", algo nuevo sucede en el universo, una identidad nueva ha empezado a afirmarse. Pero si al crecer el mismo niño sólo dijese sí o no, sin preocuparse del valor de las cosas en juego, sin pasión y drama por su mismo bien, con la única satisfacción de ejercitar su poder del que ya ha tomado gusto, siempre más enrocado en la idea de que esto sea el único bien a defender de todo y frente a todo, ¿no pasaría a ser en poco tiempo en un ser odioso, y más tarde, al crecer en su poder de su disposición (técnica, política, cultural), convertirse en alguien peligroso y terrible?

Terrible en última instancia contra sí mismo, por que acabaría no pudiendo sustraerse, antes o después, de la condición de tener que dar pruebas de su propio señorío absoluto. El mismo crecimiento de su poder, del tecnológico, por ejemplo, lo constreñiría a una manera de pensar sutil, extraña, pero perfectamente coherente con su lógica de vida, clavándolo en un destino objetivo e inexorable: sólo un gesto extremo tiene el poder de demostrar que el dominio total de la libertad de elección no es un absurdo, sino el verdadero, único y absoluto bien. Pero tal gesto pertenece a un ser finito, que tiene el defecto de no haberse dado la vida: en estas condiciones demostrar el propio poder total sobre la vida que no se puede dar, sólo puede producirse de una manera, quitándosela.

Dos ejemplos: Los demonios y la película Mar adentro
El pensamiento no es nuevo. Lo ha formulado ya Dostoevskij con un personaje de Los demonios que da cuerpo a esta extraordinaria intuición en el nexo que puede ligar la libertad a la muerte.

Se trata del episodio en ingeniero Kirillov, que queriendo demostrar la inexistencia de Dios como condición de su propia radical independencia, piensa que sólo el suicidio es la manera adecuada para demostrarlo: sólo en ese momento, a través del ejercicio del pleno poder sobre la propia existencia, habrá realizado la perfecta equivalencia entre la propia libertad y la propia existencia. El ateísmo liberador de Kirillov no es un exasperado y excéntrico icono de la literatura rusa. El protagonista de la interesante película Mar adentro de Alejandro Amenábar, que trata el caso de la eutanasia, sin saberlo repite con precisión el razonamiento del ingeniero, héroe suicida. El protagonista es un personaje post-moderno que no tiene el problema de demostrar lo que es evidente, es decir, que Dios no existe, sino que tiene el problema de demostrar el derecho de la propia libertad. Es un héroe burgués que no quiere instaurar un nuevo orden en el mundo; le basta reivindicar el derecho de regular las cuentas con su condición de parapléjico. Pero en esto quiere ser totalmente el libre centro de su mundo. El suicidio asistido pedido no es un acto de protesta: la familia lo ha acogido y cuidado en sus 28 años de enfermedad; en torno a él se anima la vida; dos mujeres, una culta y refinada, la otra popular y apasionada, se enamoran de él; se publica un libro con sus bellas poesías y se vuelve famoso. Su caso en definitivo no es piadoso; es más bien la lúcida persecución de la idea que del ingeniero Kirillov: que la propia libertad es tan extensa como la propia vida; pero como no todo está a su disposición, sólo hay una elección, el suicidio. Kirillov ya había entendido una cosa más: que la lógica de esta libertad no vale sólo para los paralíticos; no están sólo los casos extremos en juego, sino que hay un juego de la libertad que en cada caso la conduce al extremo.
Es hora de despertar: bajo la manta de lo políticamente correcto late a menudo una libertad apegada a sí misma de manera desesperada, que todo lo dispone y que está dispuesta a todo, incluso a pagar su precio con la propia vida. Una libertad que lleva en sí misma un secreto destino de muerte.

 

Libertad (I) Para 3°Polimodal 2010

por la53
viernes, 30 de julio del 2010 a las 20:53
guardado en

Guia de lectura para 3° Polimodal 2010                                       Tema :Libertad.(I)y (II)

Desarrollo de la Guia:hasta finalización del II Trimestre

 

Libertad(I)

¿Qué tiene que ver la Libertad con el Bien? Por Giacomo Samek Lodovici

Decía Cervantes en el Quijote que la libertad es "Uno de los dones que los cielos han concedido a los hombres", pero ¿cuántas veces esa libertad nos lleva a una encrucijada? y ¿cuántas veces desearíamos saber para que tenemos esa libertad?

El tema de la libertad es tan fascinante y complejo que podría ocupar volúmenes enteros. En el breve espacio con que dispongo me limitaré a proponer algunas ideas sobre qué es la libertad, sobre su relación con la verdad y con el bien y sobre su fin-meta. Lo que sigue a este dossier ofrecerá focalizaciones sobre algunos aspectos específicos de la cuestión.

Naturaleza de la libertad
Si puede decir que la libertad consiste en una triple ausencia de determinación. Es decir: yo soy libre en la medida en que no estoy predeterminado, no soy necesario u obstáculo: 1) a hacer una acción; 2) a elegir qué acción hacer; 3) a querer elegir hacer una acción. Expliquemos estos tres niveles.

1) Libertad de ejecución: ausencia de constricción para hacer o no una acción
En un primer significado la libertad es ausencia de constricción para actuar o no actuar, por parte de mi naturaleza ( o del estado físico en el que me encuentro) o por parte de otros. Esto significa que soy libre si nada se me impone o me impide actuar en un cierto modo: soy libre de caminar si mi naturaleza no me impide caminar, si mi condición física no me lo impide, si ninguno (otra persona o el Estado) me impone/impide reemprender la actividad, como reflexionar, expresar mis ideas, profesar una religión, trabajar. En ámbito político este es el campo de las libertades civiles (libertad de iniciativa, de expresión, religiosa).

2) Libertad de elección: ausencia de constricción interior respecto a la elección de una acción.
En un segundo significado, la libertad es ausencia de coacción interior de parte de mi propia naturaleza en la elección de la acción a realizar: mi naturaleza no me impone querer o no querer realizar una acción. Esta es la libertad de elección, la capacidad de querer/no querer una acción más que otra. Mientras, la libertad de ejecución es el poder de realizar la acción que quiero; quiero comer una fruta, quiero reflexionar y nada me lo impide; la libertad de elección es, en cambio, la capacidad de elegir realizar una acción y no otra: quiero comer un melocotón y no una manzana, quiero reflexionar y no comer y no estoy obligado por mi naturaleza a elegirlo. La libertad de elección es el fundamento de la libertad de ejecución, la condición previa que la hace posible: porque puedo querer/no querer comer un melocotón, puedo realizar/no realizar la acción de comer un melocotón si ninguno me lo impide. La libertad de ejecución es la ausencia de constricción-impedimento para actuar.

3) Libertad de automotivación: ausencia de constricción interior con respecto al deseo de escoger una acción. Hay finalmente un significado de libertad, su núcleo más profundo, es decir, la capacidad de automotivación de la voluntad, la ausencia de constricción interior en el deseo de elegir, el poder ser el autor de lo que quiero. Es la libertad que concierne a la volición misma: no es la libertad de elegir qué acción realizar (libertad de elección), si no el poder de querer escoger sin estar obligado por la propia naturaleza. La voluntad en definitiva no sólo tiene la capacidad de escoger una acción en lugar de otra (libertad de elección que los medievales llamaban "libertad de especificación") sino que posee también la capacidad de disponer del propio ejercicio (que los medievales llamaban "libertad de ejercicio") de elección. Ésta no está obligada a querer ejercitarse a sí misma en la elección, sino que posee un tipo de autoposesión, es decir la capacidad de poder elegir: yo escojo comer el durzano porque previamente estoy en grado de poder escoger comer el durazno. Así, mi volición se posee y gobierna a sí misma, está dotada de automotivación: yo estoy en grado, al menos en parte, de dominar mis propias motivaciones. Resumiendo, la libertad como automotivación hace posible la libertad de elección y la libertad de elección hace posible la libertad de ejecución.
Es inútil decir que en estos tres significados la libertad humana no es total por que en los tres niveles existen impedimentos.

Libertad y verdad: la verdad nos hace libres.
Llegados a este punto podemos intentar comprender cuál es la relación entre libertad y verdad. Para ello, debemos decir que la verdad hace libres (Jn 8, 32), por al menos dos motivos:
1) Sólo el que alcanza la verdad a través de la inteligencia puede escoger con conocimiento de causa y actuar libremente sin dejarse condicionar o influir; sólo el que conoce las alternativas y la verdad sobre las alternativas que se le colocan delante puede seleccionarlas libremente, o de otro modo será manipulado por los demás. Creerá ser libre cuando sin embargo es manipulado por personas o por los medios de comunicación, los lobbies, los grupos de presión.
2) Sólo el que conoce cuál es el verdadero bien puede ser libre, como debemos explicar ahora.

Libertad y bien: la libertad no es hacer lo que se quiere .
A menudo se piensa que es libre aquel que vive transgresoramente, aquel que hace todo lo que quiere. Sin embargo, sólo la elección del verdadero bien te hace libre, mientras que la elección el falso bien, es decir la elección del mal, te disminuye la libertad.
De hecho, la elección del mal, al inicio es un acto libre pero disminuye la libertad; por eso se vuelve gradualmente un acto menos libre hasta llegar a ser al final, en algunos casos, un acto que ya no es libre. Esto depende del hecho de que la repetición de actos malos genera vicios en el hombre, es decir, disposiciones, propensiones a realizar actos malos y estas disposiciones debilitan nuestra libertad en cuanto que:

1) cumpliendo actos viles nos convertimos en hombres menos capaces de ser valientes; siendo avaros somos menos capaces de ser generosos, si repetimos actos de pereza somos menos capaces de ser trabajadores, etc. El que secunda todos sus instintos y sus impulsos acaba siendo su esclavo (cfr. Sócrates, Platón y Aristóteles).
2) la repetición de actos malos debilita nuestro deseo de cumplir actos buenos, debilita el propósito de cumplir actos justos, fuertes, etc: un hombre lujurioso raramente o nunca quiere ser moderado, un hombre goloso raramente o casi nunca quiere ser comedido, etc.
3) las disposiciones viciosas alteran la comprensión del bien y del mal en una situación concreta por que nuestra esfera volitiva y afectiva viene alterada y nos condiciona en la valoración intelectual sobre el bien y el mal: es un poco como cuando uno está enfermo y juzga erróneamente los sabores, justamente por que sus disposiciones físicas están alteradas y por ello el gusto está falseado (Aristóteles). Por ejemplo, al que es lujurioso le cuesta percibir que la templanza es un bien y al que es temerario le cuesta percibir que la prudencia es una virtud. Así, quien hace el mal, no sólo no logra más, o casi, hacer el bien, sino que no logra captar la verdad sobre el bien y sobre el mal y por eso (como hemos visto en el párrafo anterior) la elección del mal nos impide escoger con conocimiento de causa, impidiéndonos de coger la verdad, limita o anula nuestra libertad. En definitiva, la elección del mal es un acto libre sólo al inicio, pero gradualmente nos quita la libertad porque nos hace esclavos de las pasiones y de los instintos, de manera que ya no somos capaces (o casi) de realizar actos buenos. Es como cerrarse libremente bajo llave dentro de una habitación, tirar la llave por la ventana y quedar prisionero dentro de ella. En ciertos casos (no en todos) se puede usar la imagen de Aristóteles que dice que hacer el mal es como lanzar una piedra: inicialmente somos libres de tirarla o no, pero una vez hecho no podemos tomarlo de nuevo. Al fin, una libertad que se desvincula del bien termina por suicidarse.

Se podría objetar que también la elección del bien, el ejercicio de los actos buenos determina las disposiciones (las virtudes) y entonces quita la libertad de escoger actos malos. Pero, mientras el malvado percibe con dificultad el bien (o no lo percibe más), el hombre virtuoso tiene un aguo sentido del mal, tiene una sensibilidad moral muy afinada que le hace advertir el mal de manera aguda. Por lo tanto, mientras el malo no es libre por que no conoce (o conoce poco) la verdad sobre el bien y sobre el mal y lo que es malo se le presenta casi (o totalmente) como un bien, por lo que no puede elegir con conocimiento de causa por que no sabe (o sabe poco) que el bien es bien y el mal es mal, mientras que el virtuoso conoce muy bien lo que se le viene en frente.
Además, mientras el acto malo insidia la verdad por que consiste en una abdicación de la voluntad a los instintos y a las pasiones y al revés, la virtud por su naturaleza es precisamente el gobierno de la razón y de la voluntad sobre ellos, es más consiste en un potenciación de la voluntad que logra más fácilmente cumplir el bien, manteniendo la capacidad de hacer el mal.

El fin de la libertad: el amor de Dios.
Por último podemos preguntarnos por qué Dios da al hombre la libertad. De hecho, con la libertad el hombre puede llegar a cometer actos extremadamente feroces y crueles. ¿No sería mejor que el hombre no fuera libre?
Se puede responder si, como Kierkegaard, se piensa que Dios se dirige al hombre como un enamorado que ofrece su amor a la que ama, es decir, Dios pide al hombre que corresponda a su propuesta de amor: "Es incomprensible, es el milagro del amor infinito que Dios" al hombre "pueda decir casi como un pretendiente ...: ¿me quieres sí o no?". Justo por esto lo deja libre, es decir el hombre es libre por que Dios le propone participar en la comunión amorosa con Él y "el Dios del amor no quiere en ningún momento obligarte. ¿Cómo podría pensar el amor que obligara a amar a otro?", es decir, el hombre es libre al final para poder amar a Dios libremente, por que amar por obligación sería una contradicción en término. Aunque debiendo limitarnos a estas pocas ideas sobre un tema que podría ocupar volúmenes enteros, podemos convenir con Don Quijote: "la libertad es uno de los dones más preciosos que los cielos hayan concedido a los hombres".

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Debate:En equipo, elegir uno de los puntos que concluye en el fin de la libertad y exponerlo.

  • Fecha de exposición del trabajo: lunes 16 de agosto en forma oral.
  1.  El punto elegido debe ser fundamentado.
  2.  Desarrollar con lenguaje propio  fluido en los conceptos.
  3.  Puede exponerse: desde un hecho social /cultural actual; desde el desarrollo del tema.
  4.  Puede utilizarse multimedia.
  5.  Se solicita conclusión personal de cada uno de los integrantes por escrito(A4,times New Roman 12, interlineado simple, media carilla

BIBLOGRAFÍA
Francesco Botturi, L`ontologia dialettica della libertà, in idem (a cura di), Soggetto e libertà nella condizione postmoderna, Vita e Pensiero 2004, pp. 125-147.
Joseph Ratzinger, Libertà e verità, in La via della fede. Le ragionidell`etica nell`epoca presente, Ares 2005, pp. 13-36.
Paolo Pagani, Tommaso: la libertà della differenza, in Carmelo Vigna (a cura di), La libertà del bene, Vita e Pensiero 1998, pp.147-187.
Martin Rhonheimer, L`immagine dell`uomo nel liberalismo e il concetto di autonomia: al di là del dibattito tra liberali e comunitari, in Ignacio Yarza (a cura di), Immagini dell`uomo, Armando 1996, pp.95-133.
Ariberto Acerbi, La libertà in Cornelio Fabro, EDUSC 2005.

Aqui tendremos el CONTRATO PEDAGOGICO 2010

por la53
lunes, 15 de marzo del 2010 a las 03:53

CONTRATO PEDAGÓGICO Y EXPECTATIVAS DE LOGRO:

 

CURSO:                                                                                         AÑO LECTIVO: 2010

AREA: CATEQUESIS                                                                  PROFESORA: Alina Rodríguez de Saumench

                                                                                                        alina.saumench@hotmail.com

                                                                                                        http://dioshabitaenlaciudad.obolog.com/

                                                                                                        15 40 79 40 37

Que el alumno sea capaz de:

 

  1. Conocer la persona de Cristo y su mensaje. Descubrir la vida en comunidad.
  2. Entregar los trabajos solicitados en tiempo y forma .Presentar su carpeta de trabajo, completa y prolija.
  3. Trabajar en clase de manera correcta.
  4. Presentar y atender a la búsqueda de material solicitado.
  5. Mantener actitudes de respeto hacia sus pares y profesores.
  6. Lograr un comportamiento adecuado.
  7. Comprender los conceptos básicos,relacionarlos y compararlos.
  8. Elaborar una escala de valores nuevos en su vida de jóven.
  9. Utilizar el vocabulario específico del área.
  10. Fundamentar sus razonamientos de juicios críticos

 

NORMAS Y CONSIDERACIONES GENERALES:

Las mismas han sido establecidas con el objetivo de regular y ordenar el trabajo que realizarán los alumnos. Así como también inspirar en ellos el hábito de RESPONSABILIDAD y animar a vivir en Comunidad.

Las normas no admiten excepciones y el profesor resolverá, según las circunstancias, las situaciones no contempladas en ellas.

 

  1. Libro de textos: “Biblia  Católica para Jóvenes” del Verbo Divino, y texto de aula indicado por el docente: HACIA LA GRAN AVENTURA, de La Barca, según  el nivel que se curse.

            Se brinda el servicio de su venta en la librería de la escuela.

  1. Carpeta. Deberá contener las siguientes divisiones :PORTADA-ACTIVIDADES-PERSONAJES-VALORES-SIGNOS Y SIMBOLOS-VOCABULARIO-MURAL DE PENSAMIENTOS.

La concurrencia a clase sin ellas será motivo de la obtención del concepto correspondiente.

  1. Disculpas: El alumno podrá disculparse solamente una vez por mes , es decir 3(tres) veces en el trimestre .Se admitirá la disculpa que conste por escrito en el cuaderno de comunicados, debiendo reunir los siguientes requisitos: fecha, en que los padres deseen disculpar a su hijo/a, firmado y entregado al comienzo de la hora de clase.
  2. Evaluaciones: la evaluación será constante y señalará las dificultades y/o aspectos favorables del alumno en el proceso de aprendizaje. Será correctiva y alentadora.

Se desarrollará a través de: Lecciones orales todas las clases. Evaluaciones escritas avisadas.             .Lecciones escritas sin avisar. Trabajo en clase .Comportamiento en clase.

  1. Los trabajos prácticos no gozan del beneficio de la disculpa, ya que se entrega la fecha de presentación con la debida anticipación .
  2. Entrevistas se ruega solicitarlas con anticipación, por vía del cuaderno de comunicados.

 

 

Solicito tengan a bien los Sres. Padres y alumnos  notificarse de la presente . firmando al pie.

 

Firma del padre / madre o tutor:………………………………..Aclaración:…………………………………..

 

Firma del alumno:…………………………………………….. Aclaración:…………………………………….

 

Firma del Profesor:…………………………………………….Fecha:

S.O.S. al Papa

por la53
sábado, 06 de febrero del 2010 a las 14:43
guardado en

S.O.S. al Papa

El autor de este grito tiene 78 años. Hace tres años escribió una carta personal al papa, abriéndole su corazón sangrante. Ante la falta de respueta, la ha hecho pública y circula ahora por todo el mundo. Ha hecho bien, porque su análisis es muy certero y debe ser compartido.



Por Henri Boulad sj

Santo Padre:
Me atrevo a dirigirme directamente a Usted, pues mi corazón sangra al ver el abismo en el que se está precipitando nuestra Iglesia. Sabrá disculpar mi franqueza filial, inspirada a la vez por “la libertad de los hijos de Dios” a la que nos invita San Pablo, y por mi amor apasionado por la Iglesia.
Le agradeceré también sepa disculpar el tono alarmista de esta carta, pues creo que “son menos cinco” y que la situación no puede esperar más.

Permítame en primer lugar presentarme. Jesuita egipciolibanés de rito melquita, pronto cumpliré 76 años. Desde hace tres años soy rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, tras haber desempeñado los siguientes cargos: superior de los jesuitas en Alejandría, superior regional de los jesuitas de Egipto, profesor de teología en El Cairo, director de Caritas-Egipto y vicepresidente de Caritas Internationalis para Oriente Medio y África del Norte. Conozco muy bien a la jerarquía católica de Egipto por haber participado durante muchos años en sus reuniones como Presidente de los superiores religiosos de institutos en Egipto. Tengo relaciones muy cercanas con cada uno de ellos, algunos de los cuales son antiguos alumnos míos. Por otra parte, conozco personalmente al Papa Chenouda III, al que veía con frecuencia. En cuanto a la jerarquía católica de Europa, tuve ocasión de encontrarme personalmente muchas veces con alguno de sus miembros, como el cardenal Koening, el cardenal Schönborn, el cardenal Martini, el cardenal Daneels, el Arzobispo Kothgasser, los obispos diocesanos Kapellari y Küng, los demás obispos austríacos y otros obispos de otros países europeos. Estos encuentros se producen con ocasión de mis viajes anuales para dar conferencias por Europa: Austria, Alemania, Suiza, Hungría, Francia Bélgica… En estos recorridos me dirijo a auditorios muy diversos y a los media (periódicos, radios, televisiones…). Lo mismo hago en Egipto y en Oriente Próximo.
He visitado unos cincuenta países en los cuatro continentes y he publicado unos treinta libros en unas quince lenguas, sobre todo en francés, árabe, húngaro y alemán. De los trece libros en esta lengua, quizá haya leído Usted “Gottessöhne, Gottestöchter” [Hijos, hijas de Dios], que le hizo llegar su amigo el P. Erich Fink de Baviera.
No digo esto para presumir, sino para decirle sencillamente que mis intenciones se fundan en un conocimiento real de la Iglesia universal y de su situación actual, en 2007.

Vuelvo al motivo de esta carta, intentaré ser lo más breve, claro y objetivo posible. En primer lugar, unas cuantas constataciones (la lista no es exhaustiva):
• 1. La práctica religiosa está en constante declive. Un número cada vez más reducido de personas de la tercera edad, que desaparecerán enseguida, son las que frecuentan las iglesias de Europa y de Canadá. No quedará más remedio que cerrar dichas iglesias o transformarlas en museos, en mezquitas, en clubs o en bibliotecas municipales, como ya se hace. Lo que me sorprende es que muchas de ellas están siendo completamente renovadas y modernizadas mediante grandes gastos con idea de atraer a los fieles. Pero no es esto lo que frenará el éxodo.
• 2. Seminarios y noviciados se vacían al mismo ritmo, y las vocaciones caen en picado. El futuro es más bien sombrío y uno se pregunta quién tomará el relevo. Cada vez más parroquias europeas están a cargo de sacerdotes de Asia o de África.
• 3. Muchos sacerdotes abandonan el sacerdocio y los pocos que lo ejercen aún –cuya edad media sobrepasa a menudo la de la jubilación– tienen que encargarse de muchas parroquias, de modo expeditivo y administrativo. Muchos de ellos, tanto en Europa como en el Tercer Mundo, viven en concubinato a la vista de sus fieles, que normalmente los aceptan, y de su obispo, que no puede aceptarlo, pero teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes.
• 4. El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. No se trata en absoluto de acomodarse ni de hacer demagogia, pues el mensaje del Evangelio debe presentarse en toda su crudeza y exigencia. Se necesitaría más bien proceder a esa “nueva evangelización” a la que nos invitaba Juan Pablo II. Pero ésta, a diferencia de lo que muchos piensan, no consiste en absoluto en repetir la antigua, que ya no dice nada, sino en innovar, inventar un nuevo lenguaje que exprese la fe de modo apropiado y que tenga significado para el hombre de hoy.
• 5. Esto no podrá hacerse más que mediante una renovación en profundidad de la teología y de la catequética, que deberían repensarse y reformularse totalmente. Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra “mística” no estaba mencionada ni una sola vez en “El nuevo Catecismo”. No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo.
• 6. En consecuencia, un gran número de cristianos se vuelven hacia las religiones de Asia, las sectas, la new-age, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etcétera. No es de extrañar. Van a buscar en otra parte el alimento que no encuentran en casa, tienen la impresión de que les damos piedras como si fuera pan. La fe cristiana que en otro tiempo otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma, restos de un pasado acabado.
• 7. En el plano moral y ético, los dictámenes del Magisterio, repetidos a la saciedad, sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, no afectan ya a nadie y sólo producen dejadez e indiferencia. Todos estos problemas morales y pastorales merecen algo más que declaraciones categóricas. Necesitan un tratamiento pastoral, sociológico, psicológico, humano… en una línea más evangélica.
• 8. La Iglesia católica, que ha sido la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Nuestra Europa adulta no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia “Mater et Magistra” está definitivamente desfasado y ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa.
• 9. Las naciones más católicas de antes –Francia, “primogénita de la Iglesia” o el Canadá francés ultracatólico– han dado un giro de 180º y han caído en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo, la indiferencia. En el caso de otras naciones europeas, el proceso está en marcha. Se puede constatar que cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella.
• 10. El diálogo con las demás iglesias y religiones está en preocupante retroceso hoy. Los grandes progresos realizados desde hace medio siglo están en entredicho en este momento.

Frente a esta constatación casi demoledora, la reacción de la iglesia es doble:
– Tiende a minimizar la gravedad de la situación y a consolarse constatando cierto repunte en su facción más tradicional y en los países del tercer mundo.
– Apela a la confianza en el Señor, que la ha sostenido durante veinte siglos y será muy capaz de ayudarla a superar esta nueva crisis, como lo ha hecho con las precedentes. ¿Acaso no tiene promesas de vida eterna?

A esto respondo:
– No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana.
– La aparente vitalidad de las Iglesias del tercer mundo es equívoca. Según parece, estas nuevas Iglesias atravesarán pronto o tarde por las mismas crisis que ha conocido la vieja cristiandad europea.
– La Modernidad es irreversible y por haberlo olvidado es por lo que la Iglesia se encuentra hoy en semejante crisis. El Vaticano II intentó recuperar cuatro siglos de retraso, pero se tiene la impresión que la Iglesia está cerrando lentamente las puertas que se abrieron entonces, y tentada de volverse hacia Trento y Vaticano I, más que hacia Vaticano III. Recordemos la declaración de Juan Pablo II tantas veces repetida: “No hay alternativa al Vaticano II”.
– ¿Hasta cuándo seguiremos jugando a la política del avestruz y a esconder la cabeza en la arena? ¿Hasta cuándo evitaremos mirar las cosas de frente? ¿Hasta cuándo seguiremos dando la espalda, crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver ahí una oportunidad de renovación? ¿Hasta cuándo continuaremos posponiendo ad calendas graecas una reforma que se impone y que se ha abandonado demasiado tiempo?
– Sólo mirando decididamente hacia delante y no hacia atrás la Iglesia cumplirá su misión de ser ”luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la pasta”. Sin embargo, o que constatamos desgraciadamente hoy es que la Iglesia está en la cola de nuestra época, después de haber sido la locomotora durante siglos.
– Repito lo que decía al principio de esta carta: “¡SON MENOS CINCO!” –¡fünf vor zwölf!– La Historia no espera, sobre todo en nuestra época, en que el ritmo se embala y se acelera?
– Toda operación comercial que constata un déficit o disfunción se reconsidera inmediatamente, se reúne a expertos, intenta recuperarse, se movilizan todas sus energías para superar la crisis.
– ¿Por qué la Iglesia no hace otro tanto? ¿Por qué no moviliza a todas sus fuerzas vivas para un aggiornamento radical? ¿Por qué?
– ¿Por pereza, dejadez, orgullo, falta de imaginación, de creatividad, quietismo culpable, en la esperanza de que el Señor se las arreglará y que la Iglesia ha conocido otras crisis en el pasado?
– Cristo, en el Evangelio, nos pone en guardia: “Los hijos de las tinieblas gestionan mucho mejor sus asuntos que los hijos de la luz…”

ENTONCES, QUÉ HACER?… La Iglesia tiene hoy una necesidad imperiosa y urgente de una TRIPLE REFORMA:
1. Una reforma teológica y catequética para repensar la fe y reformularla de modo coherente para nuestros contemporáneos.
Una fe que ya no significa nada, que no da sentido a la existencia, no es más que un adorno, una superestructura inútil que cae de sí misma. Es el caso actual.
2. Una reforma pastoral para repensar de cabo a rabo las estructuras heredadas del pasado.
3. Una reforma espiritual para revitalizar la mística y repensar los sacramentos con vistas a darles una dimensión existencial, a articularlos con la vida.
Tendría mucho que decir sobre esto. La Iglesia de hoy es demasiado formal, demasiado formalista. Se tiene la impresión de que la institución asfixia el carisma y que lo que finalmente cuenta es una estabilidad puramente exterior, una honestidad superficial, cierta fachada. ¿No corremos el riesgo de que un día Jesús nos trate de “sepulcros blanqueados”?

Para terminar, sugiero la convocatoria de un sínodo general a nivel de la iglesia universal, en el que participaran todos los cristianos –católicos y otros– para examinar con toda franqueza y claridad los puntos señalados más arriba y los que se propusieran. Tal sínodo, que duraría tres años, se terminaría con una asamblea general –evitemos el término “concilio”– que sintetizara los resultados de esta investigación y sacara de ahí las conclusiones.

Termino, Santo Padre, pidiéndole perdón por mi franqueza y audacia y solicito vuestra paternal bendición. Permítame también decirle que vivo estos días en su compañía, gracias a su extraordinario libro “Jesús de Nazareth”, que es objeto de mi lectura espiritual y de meditación cotidiana.

Suyo afectísimo en el Señor,
P. Henri Boulad, s.j.

Preparándose para las priemeras celebraciones

por la53
viernes, 05 de febrero del 2010 a las 00:18
guardado en

Preparándose para las priemeras celebraciones

Seguramente comenzaremos las clases en la segunda semana de marzo.

Tenemos aquí el mensaje de BenedictoXVI para la cuaresma 2010 en 20 frases

(Escrito por Ecclesia Digital, jueves 4/02/2010






1.- Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas.

2.- Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: “La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo” (Rm 3, 21-22).

Los límites de la justicia humana

3.- Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra “justicia”, que en el lenguaje común implica “dar a cada uno lo suyo” -“dare cuique suum”-, según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III.

4.- Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se puede garantizar por ley. 

5.- Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder solo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que solo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle.

6.- Los bienes materiales, ciertamente, son útiles y necesarias (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia “distributiva” no proporciona al ser humano todo “lo suyo” que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios.

 

7.- Observa San Agustín: si “la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo… no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios”.

 

La lógica, la justicia del Amor

 

8.- La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas, tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal.

9.- Sí, el hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. 

10.- Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica de confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiados los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (Cf. Gn 3,1-6), experimentando, como resultado, un sentimiento de inquietud y de incertidumbre.

Justicia es sí a Dios y equidad con el hombre

11.- En el corazón de la sabiduría de Israel, encontramos un vínculo profundo entre la fe en Dios que “levanta del polvo al desvalido” (Sal 113, 7) y la justicia para con el prójimo. Lo expresa bien la misma palabra que en hebreo indica la virtud de la justicia: sedaqab. En efecto, sedaqab significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad del Dios de Israel; por otra, equidad, con el prójimo (Cf. Ex 20, 12-17), en especial con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda (Cf. Dt 10,18-19). 

12.- Escuchar la Ley presupone la fe en el Dios que ha sido el primero en “escuchar el clamor” de su pueblo y “ha bajado para liberarle de la mano de los egipcios” (Cf. Ex 20,22).Dios está atento al grito del desdichado y como respuesta pide que se le escuche: pide justicia con el pobre (Cf. Si 4,4-5. 8-9), el forastero (Cf. Ex 20,22), el esclavo (Cf. Dt 15,12-18).

13.- Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un “éxodo” más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. 

Cristo, Justicia de Dios

14.-   El anuncio cristiano responde positivamente a la sed de justicia del hombre, como afirma el apóstol San Pablo en la Carta a los Romanos: “Ahora independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado...por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia” (Rm 3,21-25).

 

15.- ¿Cuál es, pues, la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, se cura a sí mismo y a los demás.

16.- Aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre no se puede rebelar, porque de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo.

17.- Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.

18.- Hace falta la humildad para aceptar tener necesidad del Otro que me libere de lo “mío”, para darme gratuitamente lo “suyo”. Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia “más grande”, que es la del amor (Cf. Rm 13, 8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.

 

La Cuaresma y siempre, tiempo para la Justicia

19.- Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.

20.- La Cuaresma culmina en el Triduo Pascual, en el que este año volveremos a celebrar la justicia divina, que es plenitud de caridad, de don  y de salvación. Qué este tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia.

Bien...aqui vamos

por la53
miércoles, 03 de febrero del 2010 a las 14:59
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Bien...aqui vamos

Mis queridos alumnos...buen año para todos.

Este será un lugar virtual de encuentro.Tendremos  de todo un poco.

Como toda estantería o tienda de ofertas...hay que saber mirar y seguramente encontrare hasta algo o alguien que no esperaba.

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Comentarios

Bien...aqui vamos (Erika Negreti)
un beso profe, que tenga lindas vacaciones (:...(15 feb)
Bien...aqui vamos (la53)
Hoy miercoles 3 de febrero de 2010, para los alumnos que les corresponde presentarse en mesa ......(03 feb)

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